QUEDARÁ VACANTE LA SECRETARÍA DE MEDIOS DE LA NACIÓN.
El Gobierno que más presupuesto, horas de trabajo y discursos presidenciales dedicó a los medios de comunicación desde 1983, tomó la decisión de dejar vacante la titularidad de la Secretaría de Medios de la Nación, según confirmó hoy el Jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, al hablar por Radio Continental. Como se sabe, ayer Enrique "Pepe" Albistur presentó la renuncia al cargo que al que accedió pocos días después de que Néstor Kirchner asumiera la Presidencia de la Nación, o sea, hace 6 años y medio. Por cierto, Albistur no pasará a la historia como un académico de la comunicación, tampoco como un experto, mucho menos como un estratego de las políticas de medios. Si la capacidad de los gobiernos se mide -entre otras cosas- por la calidad de los funcionarios, la comunicación gubernamental también se puede medir por las capacidades de los elegidos para ocupar el área. En ese sentido, no deja de llamar la atención que el gobierno de los Kirchner haya puesto en manos de un productor de espectáculos la máxima responsabilidad en la materia. Su gran expertise, que fascinaba a Cristina, fue el contacto con los artistas populares (o por lo menos conocidos), a quienes acercaba cada tanto a los despachos oficiales, para dotar de cierto glamour a un Gobierno en todo momento, cuando gozaba del respaldo de la población y también desde cuando generó profundos rechazos. Como productor, además, tenía la capacidad de organizar eventos importantes y prolijos, para ser transmitidos con éxito por televisión. Pero su gran aporte a la administración kirchnerista fue aceptar poner la firma en los expedientes de distribución de la cada vez más abultada pauta publicitaria para los medios de comunicación, que no decidía, salvo en las cuestiones que eran de su estricto interés personal, y por las que está siendo juzgado en la Justicia. Albistur fue el Secretario de Medios perfecto para Néstor Kirchner: entendió desde el principio que en el mundo K no se discutía nada, se firmaba todo lo que venía de arriba sin chistar, no se pretendía opinar sobre las cuestiones del área que supuestamente manejaba, y se aprovechaba el tiempo de funcionario para acrecentar la fortuna familiar. Quedará para las próximas semanas conocer los entretelones de la renuncia de este funcionario menor, pero que es responsable con su firma de la discrecional política de comunicación de los Kirchner. Está claro que él quería irse, porque pretende dedicar su tiempo a defenderse y cree que desde afuera podrá victimizarse lo suficiente, como para lograr que se licúe su imagen pinguina. Y aunque nadie derramó una lágrima, la verdad es que Cristina no estaba convencida de dar la imagen de que sus funcionarios la empiezan a abandonar.
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